En busca del primer relato de ciencia-ficción

Autor: |
Feb
03
2019
Posteado en Telefonía Sin comentarios

¿Cuándo comenzó la ciencia-ficción? El género parece estar viviendo una segunda época dorada la enorme pantalla en lo que va de década, gracias a títulos reconocidos como La llegada (2017), Interstellar (2014), Gravity (2013), series como Black Mirror (2011-) o la crípica sin embargo muy comentada Aniquilación (2018). Toda una tendencia que arrancó con títulos avalados probablemente mas años después de su estreno -ese es el caso de la hoy valorada Hijos de los Hombres (2006)- la restauración con luces y sombras de clásicos como la saga Alien o la vuelta al género como jefe de Steven Spielgerg con Ready Player One (2018).

La ciencia-ficción, en definitiva, esta de moda, en parte gracias a novelas que como exploramos en este artículo han basado varios de lo que hoy vemos en el cine. Sin embargo trazar el germen de la ciencia-ficción escrita siempre ha sido una cuestión difusa que depende de su propia definición.

Isaac Asimov, referente donde los haya, la definió como “la rama de la literatura que intenta sobre la reacción de los seres individuos a los cambios en la ciencia y la tecnología”. Por su parte, Hugo Gernsback, escritor que daría nombre a los modernas premios Hugo y quien acuñó el término de science-fiction en 1926 en su revista Amazing Stories, daba la próximo descripción, obteniendo ya el terreno que habían recorrido precursores como Verne o Wells:

Por “scientifiction” me refiero al tipo de historia de que iniciaron Julio Verne, HG Wells y Edgar Allan Poe, un encantador relato romántico entremezclado con un hecho científico y una visión profética […] No solo crean de estas increibles historias una lectura tremendamente interesante, sino que siempre son instructivas. Las nuevas aventuras que se nos presentan en la “scientifiction” de hoy no son en absoluto imposibles de materializar mañana [… ] Muchas enormes historias científicas destinadas a ser de interes histórico todavía están por escribir … La posteridad señalará que han marcado un nuevo camino, no solo en literatura de ficción, sino además en el progreso.

Tanto Gernsback, que después cambiaría el término ‘scientifiction’ por ‘science-fiction’ tras vender una revista que llevaba este nombre y sus derechos, como Asimov, parten de que este género debe tener un disparador tecnologico o científico plausible. Quedan así a un lado las historias de fantasía que pese a que se desarrollen en entornos futuristas o espaciales -como Star Wars- no prestan interés a estas cuestiones. En escasas palabras, la linea entre fantasía y ciencia ficción siempre ha sido delgada, dividida a su vez entre los que defiende una science-fiction hard (dura), que detalla y sienta componentes científicos posibles, y la blanda, que los toma con mas ligereza.

Sin embargo en la historia de la literatura y de los propios relatos orales además hay opiniones que sospechan que existe una semilla mucho mas anterior, y que inclusive la ciencia-ficción nació con el comienzo mismo de los primeros cuentos y leyendas. Estos son los precedentes que marcaron las primeras fases del género y los escritores que escribieron antes de nadie de temáticas relacionadas con la ciencia-ficción, probablemente sin saberlo.

Un viaje a la Luna… contado en el Siglo II

John Clute, fundador de la Enciclopedia de la Ciencia-Ficción, enfoca el término proto ciencia-ficción para todos aquellos relatos antiguos que sentaron las bases. En este rastreo muestra Historia Vera, del escritor sirio de tradición griega Luciano de Samósata. Una historia escrita sobre el año 150 después de Cristo que relata las aventuras de un clan de navegantes que tras sobrepasar las columnas de Heracles, el punto donde se acababa la Tierra segun la cosmogonía helénica, son arrastrados por una tormenta hasta la Luna. En el satélite conocerán a un clan de selenitas envueltos en una guerra interplanetaria contra El Rey del Sol, y todo ello, como decimos, hace mas de 1.800 años.

El razonamiento de Historia Vera partía mas de una vocación por criticar los relatos irreales de las historias Homéricas que por una vocación de investigar la investigación espacial, lógicamente, sin embargo eso no quita que parezca un relato sacado de una novela pulp.

Cuentos como los de la Mil y una noches o el relato japonés de El cortador de Bambú además se han visto por sus ligazones con viajes al espacio cercano como parte de esta proto ciencia-ficción definida por Clute. Después de ellos, hace falta crear un viaje hasta el siglo XVI para hallar el próximo campamento base que fijaría los cimientos del género.

En este siglo llegan iniciado por Tomas Moro y su Utopía (1516) viajes a paises y mundos idílicos, dando entrada además a las primeras visiones de potenciales cercanos idílicos sin embargo además distópicos. Relatos como La Nueva Atlántida (1626) de Francis Bacon, que describe un planeta donde la ciencia de la época es el eje, es otro ejemplo. Pero no sería hasta el siglo posterior, con la venida de la Ilustración y la innovacion científica y la razón como ejes del pensamiento cuando se abrirían nuevas puertas.

Aquí muestra Somnium (1634) una novela de Johannes Kepler -sí, el astrónomo que fijó las bases de los desplazamientos de los planetas en torno al Sol- que contaba el viaje a la Luna de un observador que la describe. Aunque sus visiones del satélite se hacían con vocación científica, su ‘teletransportación’ a la Tierra se produce por la operación de unos espíritus divinos. Y es que todavía faltaría un poco para que fuera un cohete o un artilugio tecnologico el que fuera el disparador de la trama. Pese a esto, voces tan autorizadas como Carl Sagan situaron la obra de Kepler como la 1ª trama de ciencia-ficción de la historia bajo su punto de vista.

En 1657, Cyrano de Bergerac además describe en 1ª persona el viaje de su protagonista al Sol en el relato El Otro Mundo, mientras que en 1666 Margaret Cavendish , la duquesa de Newcastle, publicaba El Mundo Ardiente, una historia que nos llevaba a un planeta alternativo al que se accedía por el Polo Norte. El peso de las mujeres en esta ciencia-ficción antigua no se detiene en la aristócrata inglesa. Ya en plena Ilustración, la francesa Marie-Anne Robert contaba en El nuevo Mentor otro viaje por el Sistema Solar. Todas estas historias mantenían todavía sin embargo un peso muy marcado de la fantasía y los relatos inclusive de tono cómico, como serían los de El Barón de Munchausen (1781), apto de avanzar el planeta sobre una bala de cañón o volar además hasta la Luna, y que en una version además histriónica llevó al cine Terry Gilliam (1988).

El año 2440 visto por un Ilustrado

Durante el siglo XVIII empiezan a verse los primeros relatos que intentaban imaginarse como sería el futuro. En 1771, Louis-Sébastien Mercier publica 2440, una novela que viaja hasta ese año tan lejano mediante sueños, representando una comunidad fascinada por la ciencia, donde a los chicos se les obsequia desde diminutos artilugios de observación. El utopismo iniciado por Moro, seguía aqui impregnado ya por la pasión de los nuevos mejoras que ocupaban por 1ª vez un lugar primordial en la mente de los aristócratas.

Pensadores de 1° nivel de la época además recurrieron a lo que hoy podríamos llamar ciencia-ficción para describir sus sociedades. En Micromegas (1752) Voltaire cuenta la historia de un ser llegado de otro plantea que describe la comunidad en la Tierra, un razonamiento sorprendente para su siglo, sin embargo que además contó con la casualidad de que en el relato además se describía la presencia de lunas en Marte antes de su descubrimiento.

En español además hubo ‘ciencia-ficción’ antes de Frankenstein

Todo esto sería el germen que daría lugar al Frankenstein de Mary Shelley (1818), que el curso pasado cumpliría 200 años. La historia del Moderno Prometeo es de forma consensuada la que se considera la 1ª historia escrita de ciencia-ficción pura. En Frankenstein la ciencia actúa punto fundamental, al lograr por medio de la app de electricidad que el monstruo cobre vida, un pensamiento -el que la electricidad podría revivir a los muertos- que tenía cierta distribucion como leyenda urbana en la época debido a los experimentos con descargas en animales de Giovanni Aldini. Además, Frankenstein es un pulso en el debate moral sobre como el hombre, por medio de la ciencia, podría emular a Dios. Aplicación de la tecnología y elucubración sobre cuáles son sus apps límites, debate ético y moral contra lo establecido, el temor a lo desconocido: parece mentira que una autora de solo 18 años aunara tantos referentes de lo que hoy llamamos sci-fi sin complejos.

Después llegarían las historias de Julio Verne, de H.G. Wells; las del 1° de un carácter mas técnico y las del 2° mas soñadoras. Las primeras revistas especializadas en relatos de esta índole -entonces llamadas ‘novelas científicas’-, la 1ª aparición del término androide en La Eva Futura (1878), de Robot en la obra de teatro R.U.R. De Karel Capek (1921). Y por último, la acuñación del término por parte de Gernsback y el comienzo de las novelas pulp.

Sin embargo en esta carrera pre ‘ciencia-ficción’ además llegaron algunos nombres propios españoles. Tal es el caso del Viaje estático al planeta planetario (1780) de Lorenzo Hervás o Panduro y el Viaje de un filósofo a Selenópolis (1804) de Antonio Marqués y Espejo, ambos relatos de viajes espaciales. Una prueba mas de que mucho antes de lo que se considera el comienzo puro del género, hubo cuantiosos precursores.

Más artículos de Cultura

Hipertextual


Este artículo esta realizado por nuestros amigos de la fuente original que aparece más arriba.

También puedes revisar estas noticias relacionadas.

Agrega tu comentario